ORIGEN E HISTORIA DEL CASTILLO DE ARBETETA

Pasado el Tajo por Trillo y siguiendo la pintoresca carretera que por Azañon y el monte de Solana lleva a Peralveche, a poco de contonear este pueblo se tuerce al norte por reciente carretera vecinal que tras recorrer unos seis kilómetros de recorrido conduce al pueblo de Arbeteta.
El terreno que le precede es llano y nada hace sospechar la existencia de grandes quebradas: la entrada es asimismo por tierras labrantinas que descienden el suave declive hacia el Tajo, advirtiéndose tan solo a la izquierda una barranca no muy honda ceñida por peñascos ahuecados por la acción erosiva de las aguas torrenciales.
¿Pueblo Ibérico Arbeteta?, Nada parecía confirmar tales noticias ya que los poblados de épocas tan ruda se construyeron sobre agrios peñascos que les procuraban una fortaleza natural . Tenia noticias de que en la misma plaza de la villa se encontraron curiosas sepulturas de tipo ibérico; la antigüedad del pueblo estaba probada, y sin embargo ante su apariencia de lugar llano, dude...


castillo de arbeteta

        Había leído que Arbeteta tenia un fuerte castillo cuyos robustos paredones subsistían en la actualidad, pero aunque mire y remire por encima de los tejados, no hallaron mis ojos otra edificación destacada que la modesta iglesia parroquial con su airosa torre coronada por la típica y popular veleta del Mambrú. ¿Seria otro bulo la existencia de la fortaleza?.
        Era hora de yantar, en la casa rectoral lleno el padre cura nuestros estómagos hambrientos con los fuertes y sabroso manjares lugareños, y coló al concluir la reparadora tarea me atreví a preguntar por el castillo, al que, comprobada su existencia, nos encaminamos con el párroco suponiendo in mente que solo quedaría de el algún inexpresivo paredón junto a las casas de Arbeteta.

Castillo de Arbeteta

        Mi sorpresa no tuvo limites cuando al recodar una calleja, apareció ante nuestros ojos atónitos una panorama digno de alocado lápiz de algún habilidoso dibujante, mas impresionante por lo insospechado. La meseta sobre la que se apoya Arbeteta, aparece hendida como por el hacha de un Titán; Dos profundos desfiladeros contornean al pueblo por Norte y Oriente, contrastando el tono gris de sus pétreas verticales, con el verde de los huertecillos que alegran los estrechos vallejos, y sobre un acantilado de cincuenta o mas metros de altura en el espolón que forma la meseta al otro lado del castillo de Arbeteta, trayendo a las mentes los conocidos versos de Núñez de Arce en <<Hernán el Lobo>>:

....rasga el espacio y en las nubes toca

vieja torre feudal; la peña viva

de donde arranca el resistente muro

con tan áspero corte el paso cierra,

que no hay otro castillo mas seguro

coronando los riscos de la sierra

        La vista que ofrece la fortaleza a través del hondo barrancos es sugestiva en extremo; pero si bajamos lindo valle que se retuerce entre los peñascos de ahuecada base, el panorama no puede ser mas bello dentro de su pequeñez. A un lado , asomándose al abismo, aparece el pueblo de Arbeteta (! ahora si que tiene carácter ibérico!), entre cuyos tejados asoma con la aguja minúscula catedral la torre con su Mambrú; al otro, como tosco pulpito gigante que parece va a desplomarse de un momento a otro con peñón y todo, el ruinoso castillo nos hace estremecer y nos hace soñar...  

     

        La peña tajada y saliente es tan propia para sostener un castillo, se adaptan con tal exactitud cubos y cortinas de la fortaleza al redondeado borde de aquella, que en el atolondramiento mental causado por la impresión primero, cabe dudar si el castillo se adapto a la roca o la roca fue adaptada para sustentar el castillo; tanto asustan sus contornos, tan adecuado es el peñón a la forma inusual de esas construcciones guerreras que ni del peñasco enhiesto sobra un saledizo, ni la cuadrilátera planta del castillo con los esbozados cubos de sus esquinas ha tenido apenas que deformarse para que los muros se prolonguen verticalmente con el acantilado sin separación apreciable.
        Hay que un pequeño rodeo desde Arbeteta para llegar al castillo, solo accesible por Oriente donde el espolón se una a la rocosa meseta por una estrecha lengüeta cortada por el foso transversal labrado a pico; a este foso asomase un cuerpo alzado de muros bajos que hacia de reducido patio exterior con su puerta, de la que resta tan solo el dintel; un pasadizo formado por la torre del homenaje y un paredón que se alza al borde del abismo, conducía a la puerta del recinto principal de la fortaleza.

        Esta tiene la forma de un polígono irregular con tendencia a la forma cuadrilátera, fracasada ya que la configuración de la peña obligo a quebrar dos de sus lados. Hacia oriente y avanzando sobre el platinillo descrito, quedan dos lienzos de la robusta torre señorial; en los ángulos noroeste y sudoeste, dos cubos cuya línea se continua de modo insensible con las cortinas; sobre la esquina saliente del lado norte, se alza un gariton sobre moldurados sillares. AUn cuando la altura inaccesible en que esta el castillo de Arbeteta excusaba la construcción de muros espesos, estos son muy gruesos, de sólida mampostería recubierta de sillarejo, apta para resistir sin grave daño los tiros de la imperfecta artillería del siglo XV, a cuya época parece por su traza referirse la erección o al menos la reconstrucción del castillo. Casi al ras del suelo, las paredes están perforadas por troneras adecuadas al empleo de espingadornes, culebrinas, falconetes y ribadoquines.
        En el interior del castillo de Arbeteta nada queda; las paredes, las mortajas de apoyo para la vigueria del piso principal cuyas habitaciones rodeaban el pequeño patio en el que subsidié un aljibe excavado en la peña al que llegaba el agua del adarve por un conducto de piedra, de sección cuadrada, todavía visible junto al cubo sudoeste; el cañón de una chimenea de amplia campana y algunas ventanas altas provistas de sus correspondientes bancos laterales de piedra, mas estrecha poterna sobre el barranco, para descolgarse con una cuerda en caso de apuro.
        El arroyo que lame la base del peñón baja por un valle pintoresco y retorcido en busca del Tajo luego de unirse a la Rambla de la Colmena, desaguando en el famoso río frente a Carrascosa, donde hubo un puente llamado Murel, por estar enclavado en el termino de este pueblo desaparecido a fines del siglo XV y mencionado en los documentos fundacionales de la abadía cisterciense de Ovila.
  

       

Tras cruzar el río Tajo por el puente de San Pedro, pasando por Zaorejas y Villanueva o por el puente de Valtablado del río, nos encontraremos en Arbeteta, un genuino "castillo roquero".Sus muros se adaptan perfectamente en la gran roca sobre la que descansa. Su construcción es del siglo XV y ofrece una de las más bellas estampas entre los agrestes paisajes y cañones que nos ofrece el Alto Tajo.

castillo de arbeteta

















castillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbetetacastillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbeteta
castillo de arbeteta
castillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbeteta castillo de arbeteta
castillo de arbeteta castillo de arbeteta